Menos de 150 años separan el nacimiento de la baldosa hidráulica de la época actual. Muy poco teniendo en cuenta la admiración que despiertan sus hallazgos, más propias de reliquias ancestrales que de losetas de cemento. Pero no nos engañemos, porque no todo en su corta vida ha sido amor incondicional y éxito: al nacer fue tratada como a unas supervedette del interiorismo más creativo y duradero -hizo su aparición estelar en la Exposición Universal de París de 1867, coincidiendo además con el auge del movimiento Modernista-, pero cayó en desuso en la segunda mitad del siglo XX.

Desde entonces, ha sido tapada, ocultada, escondida e incluso destruida en pos de otras técnicas y materiales más baratos. Pero el paso del tiempo -y las modas, que siempre vuelven- ponen ahora de nuevo a la baldosa hidráulica en su lugar. Y en el nuestro, porque no hay casa que se precie que no aspire a tener una pared o un suelo revestido con sus mosaicos vintage.

Por suerte, siempre hay alguien que se anticipa a las tendencias que vendrán, como hizo Mosaic del Sur, una empresa surgida hace más de una década en Tarifa y que hoy distribuye sus piezas artesanales a nivel internacional. Uno de sus espacios showroom está en Madrid -tiene otros tres más en París, Londres y Málaga, donde está su sede principal-, en el que expone y vende tres tipos de losetas creadas con las mismas técnicas del siglo pasado: hidráulicas, de granito y zellige, que es la baldosa tradicional marroquí.

La hidráulica es la reina de la tendencia actual. Se hace una a una y con diferentes pigmentos naturales, particularidades que, junto al tamaño, son las que determinan su precio final; a mayor tamaño y mayor número de colores, más se encarece. Y luego está la baldosa de granito, en apariencia más común, pero hecha también una a una y con prensa hidráulica; en este caso, las tonalidades se consiguen con grano de mármol y grano de vidrio, dando como resultado colores más llamativos, mas brillantes y más luminosos que un gres fabricado en serie.

La joya de la corona es el zellige, la baldosa tradicional árabe. A diferencia de las otras dos, ésta sí precisa de cocción en horno, ya que está hecha de barro cocido y esmaltado, lo que le confiere diferentes tonalidades que hacen que no haya dos baldosas iguales. Y si ya es difícil elegir entre los diferentes tipos de baldosas, más difícil aún es decantarse por uno u otro color; en Mosaic del Sur tienen 72 colores en pigmentos para hidráulicas y 32 colores para baldosas de granito.

En lo que se refiere al diseño, el equipo creativo de esta empresa se encarga de recuperar diseños tradicionales rescatados de modelos hidráulicos antiguos, o bien de crear sus modelos propios con inspiraciones más actuales. Solo con poner un pie en este showroom, se ve que se llevan las geometrías, los diseños psicodélicos, neoclásicos o incluso vegetales, los motivos vintage y el patchwork, ya sea en formato aleatorio (con mezcla de tonalidades) o en colores dominantes (en tonos rojos, azules, verdes, negros y beige).

Como lo más probable es que no se sepa ni por dónde empezar a mirar, aquí va una pista: jugar al descarte. Primero con la tonalidad y después con el diseño, que vendrá determinado por el espacio en el que se van a colocar las baldosas (grande o pequeño, suelo o pared, para el baño o la cocina, el salón, el interior de una piscina…), sabiendo que, se elija la que se elija, la distinción y la personalidad están aseguradas.

Fotos: Alfonso Ondarroa.

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Baldosas lisas: 55€ metro cuadrado. Baldosas de colores: 88€ metro cuadrado

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De lunes a viernes de 17 a 20h. Sábado de 10 a 14h 
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914 11 89 78
[tabby title=”Dirección”]
Claudio Coello, 122
[tabby title=”Metro”]
Núñez de Balboa / Gregorio Marañón
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