¿Qué pasa si juntamos tradición, buen producto, modernidad y un poco de rebeldía? Pasa que surge Astrolabius, una taberna canalla de ambiente informal cuya propuesta gastronómica viaja por los continentes del mundo. Ya de primeras apetece, pero si además tenemos en cuenta que sus propietarios son los regentes del restaurante Hevia (dirigido por la tercera generación familiar y ubicado en el local contiguo) y el chef peruano Omar Malpartida, artífice de Tiradito y /M, las ganas se multiplican. Los primeros garantizan tradición hostelera y productos de máxima calidad (el restaurante fue pionero en introducir alimentos gourmet en Madrid, en los años 70) y el segundo, una fórmula canalla de recetas sabrosas, viajeras y divertidas.

Omar y los nietos del fundador de Hevia (Fernando e Ismael) apuestan aquí por fusionar sus conceptos en una carta que se nutre de productos mediterráneos de máxima calidad tratados desde la visión personal de Malpartida, fundamentada en las diferentes cocinas del mundo. Pensada en su mayoría para compartir, contiene una docena de platos de inspiración asiática, europea y latina. Entre los títulos interesantes para comer de un bocado, destacan las ostras y el Bao de panceta ibérica, aunque hay un platillo que resume a la perfección el concepto y que se sirve también en porciones individuales: la Ensaladilla Rusandina. Una receta basada en la ensaladilla tradicional de Hevia (con ventresca de bonito y con la patata muy machacada) pero reinventada: ahora con un taco de pulpo gallego a la parrilla, quinoa crujiente y mayonesa de aceituna botija. Para tapear, merece la pena el Aguachile de bocado, preparado con carabinero ahumado, tomatillo verde, chipotle y crema de aguacate y boniato, una opción refrescante y ligeramente picante; y el Tartar Furai, un picado de atún rojo aliñado con mayonesa japonesa y presentado sobre una curiosa torta crujiente de arroz.

De las recetas del mar, con cinco sugerencias, se hacen imprescindibles los Chipirones enchilados, preparados con un calamar gallego recogido a través del método de pesca costera, elaborado con tempura negra crujiente de su tinta, alioli de hierbas y crema de ají amarillo y rocoto. Pero si hay un platillo que cobra protagonismo por sí mismo es el Taco de molleja satay, mencionado sí o sí en cualquier crítica que leas del restaurante. Por algo será. Lo hacen con mollejas de ternera maceradas y rostizadas en ají panca y las acompañan con encurtidos, lima y crema de aguacate.

En la sección dulce, la estrella indiscutible es el Tocino de cielo, hecho con yemas de huevos camperos. Sorprendentemente cremoso, es el mismo que sirven en Hevia, sólo que aquí le dan una vuelta de tuerca con un toque de ralladura de lima y sal Maldon. Otros títulos completan la parte golosa, como la Quesada tradicional, con helado de pistacho y nata montada al momento, o la ya conocida Mejor tarta de chocolate del mundo.

Y ¿para beber? Además de los clásicos tragos que se deben servir en una taberna de toda la vida, sus socios apuestan por combinar las recetas viajeras con cócteles refrescantes. Tienen cinco títulos, entre clásicos y sugerencias de autor. De los primeros bordan el Pisco Sour y de los segundos agrada Cucumba, preparado con extracto de pepino, Ginger Beer y vodka.

Y todo esto lo llevan a cabo en un local cuya decoración merece un párrafo aparte. Acorde con el concepto gastro, el espacio es chiquitito pero matón, gamberro pero elegante. Con apenas cuatro mesitas en el comedor principal y un par de rincones más recogidos, las paredes de papel pintado con motivos vegetales, los sofás y las sillas tapizadas con detalles retro, la pequeña barra de mármol, las tablas de skate y esa aura romántico-mágica que invade cada rincón invitan, con creces, al buen rollito. Porque eso es lo que quieren sus impulsores, que el cliente vaya a disfrutar de la experiencia y que se lo pase bien. Y lo consiguen.

Precios


Precio medio entre 40 y 45€

Horario


De martes a sábados, de 13 a 17h y de 20:30 a 01h. Cierra lunes y domingo

Teléfono


91 562 06 11

Dirección


Serrano, 118

Metro


Rubén Darío