Dicen que todo depende del cristal con el que se mire. Y el que recubre la fachada de Somos, el restaurante que dicen ha nacido para convertirse en uno de los place to be de la ciudad, es mucho más que eso, pues se trata de un gran ventanal con vistas infinitas a la siempre transitada Gran Vía, que lo sitúa, directa y literalmente, sobre la Plaza de España. Y si el exterior llama la atención, el interior no es menos atractivo, un restaurante de diseño cuidado que rezuma sofisticación a más no poder. Tanto, que aquí la expresión ‘pasen y vean’ cobra más sentido que nunca.

Se accede por la puerta grande –de nuevo en sentido literal–, pues se encuentra dentro del hotel Barceló Torre de Madrid, diseñado por el prestigioso interiorista contemporáneo Jaime Haiyón; el mismo que firma toda la decoración del restaurante, situado en la segunda planta del hotel. Muy luminoso y en tonos claros, sin más estridencias que los detalles dorados de las lámparas pintadas a mano, el color rojo de las mesas o el verde de las plantas que salpican el salón principal. Quien busque algo más de privacidad, simplemente tiene que correr las cortinas para ocultar el trajín callejero, o incluso reservar el salón privado que hay a continuación del salón principal.

De todos modos, con cortinas o no, estos ventanales invitan a que nos sintamos un poco voyeurs de la ciudad mientras se degustan platos inspirados en la gastronomía más típica madrileña, aunque elaborados y servidos con una perspectiva moderna y actualizada. Es el caso de la ensaladilla madrileña de toda la vida, tal y como la harían nuestras madres, con la verdura y el bonito cortados en taquitos; un suave salmorejo con cigalas y picadillo de huevo y jamón ibérico; un tartar de ternera de Guadarrama con flor de alcaparras o el huevo a baja temperatura con espárragos verdes de Aranjuez y mayonesa de trufa.

Entre los principales, platos también contundentes para dar a conocer nuestra cocina a los numerosos turistas que frecuentan este salón-mirador:  las verdinas estofadas con rape a baja temperatura o el crujiente de morcillas son un buen ejemplo. De postre, indispensable la propuesta creada por Sandra Villazón, maestra repostera que ha trabajado con nombres de la talla de Oriol Balaguer. Es el Cielo de Madrid, una sugerente creación que incluye rosquillas sobre crema de madroño, helado de violeta y algodón de azúcar, o su bizcocho de la abuela con helado de  limón.

Cócteles, cervezas y notable  selección de vinos con dominio de DO Madrid completan la oferta de este espacio que, también a su favor, cuenta con un servicio diligente y con hagas de agradar, tal y como son los habitantes de la región a la que quiere homenajear,  Madrid.

Fotos: Paco Montanet.

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Precio medio carta: 35-45€; menús ejecutivo mediodía, 22-29€
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De lunes a domingo de 13 a 16h y de 20 a 23:45h
[tabby title=”Teléfono”]
91 524 23 99
[tabby title=”Dirección”]
Plaza de España, 18
[tabby title=”Metro”]
Plaza de España
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Web / Facebook
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